Nuestro Ángel Guardián

Nuestro Ángel Guardián

Una lágrima se evapora,

Una flor sobre mi tumba se marchita,

más una oración por mi alma la recoge Dios.

No lloren amados míos, no se agobien con tristezas

Porque hoy soy verdaderamente feliz.

Ya me uní con Dios y hoy desde sus brazos,

Oro por ustedes y los espero aquí en el cielo.

Yo me he marchado,

Pero mi amor en la tierra no muere y nunca perecerá.
Yo los amaré en el cielo

Como los he amado en la tierra.

Y aunque físicamente ya no los acompañaré,

Nuestros recuerdos nos seguirán uniendo,

Encuentren la paz en ellos, eleven sus oraciones al cielo

y tengan paz,

Porque desde

Hoy el Señor me transformó en su

Ángel guardián.

Hoy me despido con un beso eterno

 

AUTOR: San Agustín

ADAPTADO POR: Grupo Recordar. y Psicologos de la Ciudad de Bogota