La comunicación es un conducto vital para conectar a las personas, sin embargo, algunas veces las diferencias en la forma en que nos expresamos pueden convertirse en un obstáculo para establecer una interacción efectiva y armoniosa. Dado esto, la Comunicación No Violenta (CNV) surge como una herramienta poderosa que permite fomentar un diálogo respetuoso, empático y constructivo entre las personas.

De acuerdo a Marshall Rosenberg (2015) la teoría de la Comunicación No Violenta (CNV) se basa en que las personas comparten características innatas para expresar compasión y empatía, se enfoca en que se identifique y exprese los sentimientos y necesidades de una manera que surja la comprensión y conexión entre las partes involucradas, evitando generar conflicto o confrontación.

Pero ¿en qué consiste la Comunicación No Violenta?, podemos identificar cuatro aspectos principales:

  1.  Observación: De manera objetiva y concreta observamos una situación o comportamiento, en la cual, evitemos los juicios o interpretaciones subjetivas, de esta manera se reduce la posibilidad de generar discordia.
  2.  Sentimientos: Luego de observar una situación procedemos a Identificar cómo nos sentimos en relación con lo que observamos y así se dará una comunicación auténtica y honesta.
  3. Necesidades: A partir de dichos sentimientos, identificamos las necesidades fundamentales que surgen, tanto propias como ajenas, lo que nos ayudará a encontrar puntos de conexión y comprensión mutua.
  4.  Petición: Finalmente, expresamos peticiones claras y específicas que estén alineadas con las necesidades identificadas, las cuales, deben ser concretas, factibles y orientadas a la acción, fomentando la colaboración y la resolución en conjunto.

Podemos concluir que la Comunicación No Violenta (CNV) representa un camino hacia la construcción de comunicaciones genuinas y saludables. Al adoptar este enfoque, nos permitimos la oportunidad de transformar la forma en que nos comunicamos, abrimos espacios donde la empatía y el entendimiento se unen para generar un lenguaje en común, permite que las diferencias se aborden con respeto y que cada individuo encuentre un espacio para ser escuchado y valorado. Esta metodología no solo impacta nuestras relaciones personales, sino que también trasciende, contribuyendo a la creación de sociedades más inclusivas, donde el reconocimiento de los sentimientos y necesidades de cada ser humano se convierte en el cimiento de una convivencia pacífica y enriquecedora

 

Faridhe Pontón Gattáss

Psicóloga

Asesora familiar de duelo

 

Referencias

Rosenberg, M. (2015). Comunicación No Violenta: Un lenguaje de vida. PuddleDancer Press.

Lipari, L. F. (2018). The Effect of Nonviolent Communication Training on Empathy, Mindfulness, and Self-Compassion in Undergraduate Social Work Students. Journal of Social Work Education, 54(3), 539-551.