El duelo que no se ve: pérdidas cotidianas que también duelen y necesitan cuidado psicológico
Cuando hablamos de duelo, nuestra mente automáticamente piensa en la muerte de un ser querido. Pero desde la psicología clínica, el duelo es un proceso emocional profundo que se activa ante cualquier pérdida significativa, no solo ante la muerte. Muchas veces las otras pérdidas son silenciosas, sin rituales, sin el permiso social para que duelan y un lenguaje claro que les pueda poner nombre.
Los cambios abruptos de vida, las rupturas afectivas, las pérdidas laborales y transformaciones en salud, migraciones, infertilidad, envejecimiento o cuando perdemos la visión anterior de nosotros mismos, generan un impacto emocional que es comparable al de una muerte. Cuando estas experiencias no son reconocidas como duelo, el sufrimiento se intensifica.
El duelo va más allá de la muerte:
La evidencia nos dice que pensar que estamos enfermos cuando vivimos un duelo es completamente erróneo. El duelo es un proceso adaptativo del sistema emocional, es decir, es natural y este busca que la vida se reorganice frente a una ausencia importante. El cerebro tiene cambios y no reconoce cuando la pérdida es legítima o aceptada, simplemente reacciona.
Las cosas así, los psicólogos clínicos escuchamos frases como: “No debería sentirme así”, “hay personas que están peor”, “no es para tanto” y estas ideas, lejos de ser un alivio, generan invalidación emocional y favorecen la aparición de síntomas como ansiedad, irritabilidad, tristeza persistente y sensación de vacío.
El dolor debe encontrar un espacio simbólico para expresarse. Y cuando no existe, el cuerpo y el comportamiento suelen hablar y por ello podemos hacer cosas a través de la conducta que nos hacen daño; un ejemplo puede ser el consumo de alcohol como un intento desesperado de regular el dolor interno que resulta ser muy abrumador.
Cómo se vive un duelo en la vida cotidiana cuando no es reconocido
Pueden infiltrarse en formas sutiles y comunes pero persistentes como:
Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
Cambios abruptos en el estado de ánimo.
Desmotivación generalizada o sensación de estancamiento.
Irritabilidad con personas cercanas sin una causa aparente.
Desconexión emocional o, por el contrario, hipersensibilidad.
Muchas personas piden ayuda creyendo que algo anda mal, cuando en realidad están atravesando un proceso de duelo que nunca fue nombrado ni acompañado.
¿Cuándo el duelo necesita ayuda profesional?
No todos los duelos requieren intervención clínica, pero sí acompañamiento consciente. Existen algunas señales que indican que el proceso requiere intervención profesional en psicología clínica. En este punto debes verlo como una forma de cuidado y no de debilidad. Aquí te referencio esos estadios en los que hay que detenerse y pedir asesoría.
Sensación persistente de desesperanza o vacío profundo.
Aislamiento social progresivo.
Dificultad significativa para retomar actividades básicas.
Conductas de auto daño o pensamientos recurrentes sobre la muerte.
Cuando te acompaña un profesional, este te ayuda a transformar el dolor en una experiencia integrada a tu vida, evitando que se haga crónico o que se exprese de forma inapropiada, perjudicando tu vida.
Todos podemos acompañar sin invalidar
Validar es la forma en la que compasiva y respetuosamente dejas ser al dolor, no tratas de quitarlo ni de minimizarlo. Parte del trabajo preventivo es aprender a acompañar sin invisibilizar. Frases como “Sé fuerte”, “todo pasa” o “debes agradecer lo que tienes” suelen aumentar la soledad emocional. Acompañar implica escuchar, validar y respetar los tiempos de cada proceso.
Nombrar la pérdida no la agranda; por el contrario, le da un lugar, y cuando el dolor tiene un lugar, deja de invadirlo todo.
Reconocer los duelos es un acto de responsabilidad emocional y social. Permite intervenir a tiempo, cuidar la salud mental y devolverle a la persona la sensación de control de su propia historia. No todo duelo se ve, pero todo duelo merece ser cuidado. Por eso podemos disminuir más los consejos o las instrucciones durante el duelo, reemplazándolos por preguntas para saber cómo acompañar al otro.
Referencia: Organización Mundial de la Salud Promoting mental health.
Por: Psicóloga Jenny Paola Peña Hernández