Guía para adolescentes que quieren aprender cómo gestionar la ansiedad 

 

La adolescencia es como estar en una montaña rusa sin cinturón de seguridad, llena de emociones intensas, cambios físicos, expectativas y, a veces, una buena dosis de ansiedad (Becoña, E 2006).  

¡Pero, tranquilos! En esta guía, exploraremos estrategias efectivas para ayudar a los adolescentes a manejar la ansiedad con un enfoque relajado, pero basado en ciencia. 

Entendiendo la ansiedad: No es un monstruo, es un mensajero 

La ansiedad es esa vocecita en la cabeza que grita: "¡Alerta! ¡Algo está pasando!". Tienes que saber que, en pequeñas dosis, es útil. Sé que suena raro, pero es así; esta te ayuda a estudiar para un examen o a no saltarte el semáforo en rojo. Pero cuando se vuelve demasiado intensa, puede paralizarte y hacer que hasta pedir una pizza parezca un desafío. (García Prado, E. 2018). 

Señales de que la ansiedad se ha pasado de la raya: 

  • Preocupaciones excesivas y constantes.
  • Dificultad para dormir o concentrarse.
  • Dolores físicos como tensión muscular, dolores de cabeza o problemas estomacales.
  • Aislamiento y bajos deseos de tener relaciones sociales.  

Estrategias para gestionar la ansiedad 

a) Respirar como un “Jedi” 

No subestimes el poder de la respiración. Ejercicios como la "respiración cuadrada" (inhalar 4 segundos, sostener 4 segundos, exhalar 4 segundos, repetir) pueden calmar el sistema nervioso y reducir el estrés. 

b) Movimiento: No eres un árbol. 

El ejercicio físico libera endorfinas, esas sustancias mágicas que nos hacen sentir bien. No es necesario correr una maratón con una caminata rápida, bailar en tu habitación o practicar yoga puedes lograr maravillas. 

c) Pensamientos bajo control: ¡No creas todo lo que piensas! 

A veces, la mente nos juega malas pasadas con pensamientos catastróficos. Preguntarte "¿es esto 100% cierto o estoy exagerando?" puede ayudarte a reducir la ansiedad. 

d) Zonas de relajación 

Fomenta actividades que bajen los niveles de estrés, como escuchar música, dibujar, escribir o practicar mindfulness. Tener un "kit de emergencia emocional" con cosas que ayuden a relajarte puede ser una gran idea. 

e) Conectar y hablar 

No hay nada como una buena charla con alguien de confianza. Hablar con amigos, familiares o un terapeuta puede ayudarte a poner las cosas en perspectiva.

Cuando buscar ayuda profesional 

Si la ansiedad interfiere en tu vida diaria de manera significativa, es fundamental acudir a un especialista en salud mental. ¡No es signo de debilidad, sino de valentía! (Vallejo Pareja, M. A. 2015). 

La ansiedad no tiene la última palabra. 

Gestionar la ansiedad en la adolescencia no significa que necesariamente va a desaparecer por completo, pero te ayudará vivir con esta sin que controle cada aspecto de tu vida. Con estrategias adecuadas, apoyo y paciencia, es posible reducir su impacto y disfrutar plenamente de tu vida, de la etapa de juventud.  

 

Autor: 

Psic. Faridhe Pontón Gattáss 

 Asesor Familiar de Duelo 

 

Bibliografía

  • Becoña, E. (2006). Psicología de la ansiedad. Editorial Síntesis.
  • Vallejo Pareja, M. A. (2015). Tratamiento psicológico de los trastornos de ansiedad. Ediciones Pirámide.
  • Fernández-Abascal, E. G. (2009). Psicología de la emoción y la motivación. Editorial Universitaria Ramón Areces.

García Prado, E. (2018). Mindfulness y ansiedad en adolescentes: una guía práctica para padres y educadores. Desclée De Brouwer.